UN EXILIO VITAL Y PSICOLÓGICO

El EXILIO es una quiebra, una quiebra de una vida porque interrumpe bruscamente su curso y te ves obligado a salir de tu medio para instalarte en otro totalmente desconocido.

Se quiebra la cotidianidad de la vida personal  y familiar, así como también se produce una ruptura  psicológica.

El EXILIADO tiene que reestructurar su identidad ya que asumir una nueva existencia  en otro medio desconocido significa reelaborar también la perspectiva psicológica.

Quedas despojado de todo lo que tienes y de tu entorno, contra tu voluntad, como consecuencia de la agresión a tu espacio vital de forma constante y siendo testigo y víctima de multitud de abusos y horrores de diferentes características.

¿Podríamos medir el impacto psicológico que tiene esto en sus vidas?
No, es imposible de medir pero ¿ podríamos ponernos por un momento sólo por un momento en su lugar?

Probablemente tampoco, sólo cuando perdemos a un ser querido para siempre nuestro mundo se desmorona tanto externa como internamente y aquí quizás podemos acercarnos. Ya que también es necesario que se produzca una nueva reestructuración de nuestra realidad tanto externa como interna, con todo el dolor que sentimos y el tiempo que podamos necesitar para lograrlo.

¿Así que cómo sería esa reestructuración de nuestro mundo si lo perdiéramos todo o casi todo?

Una recomposición de quién soy después de haber vivido experiencias muy traumáticas que disuelven todo lo que creía que era mi vida y lo vuelven una ilusión, teniendo un abismo por delante. No la podemos imaginar.

Ésta es la realidad vital y psicológica de millones de Exiliados en todo el mundo.

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